martes, 9 de julio de 2013

Entre innumerables ventanas, puertas y calles con nombres, el viento azota el suelo arrastrando con el las pequeñas partículas que inundan las calles, en un lugar en donde todo se entiende diferente y en donde la palabra Libertad adquiere varios significados, recorres a lo largo y ancho perdiéndote bajo la mirada de desconocidos y la soledad se impregna en cada rincón. Caminas en busca de lo que oíste hablar, de esa gran historia que se pierde entre la miseria y la desesperanza de nuestros días.  

Te abres paso codo a codo a un mundo nuevo, tus pensamientos se disuelven entre las preguntas, entre las dudas, entre las añoranzas de lo que dejaste atrás. Rosando cada línea de la despedida que no te abandona ni siquiera en los sueños fríos y temblorosos que no pensaste experimentar. Filtrándose en cada parte de tu ser incluyendo tus pensamientos que se van congelando a medida de lo posible y tus deseos parecen desaparecer, tus deseos y tu coraje que en un momento te convenció que podías realizar lo que quisieras, pero la realidad te golpeo directo a la cara, sin embargo en ese “pero” se filtra un pedazo de la razón que es prisionera de la desesperación. Levantas el rosto, la luz de la luna se filtran a través de tus ojos, el cielo es el mismo de días pasados pero tú has cambiando.

Cambio tu perspectiva, cambio tu forma de ver a las  personas, cambio tu habito de decir “buenos días” porque simplemente ya no lo dices. Cambio la sensación de mojarte bajo la lluvia por diversión. Te vez ahí anclado entre la perdida de la conciencia y el olvido de un mundo desierto y lo que fuiste entonces se entierra a sí mismo en el patio trasero de la resignación.


Palik

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