jueves, 24 de enero de 2013



Intentando luchar contra la trivialidad que envuelven las horas día a día exploro las herramientas que el mundo me brinda, intentando el no ahogarme en la rutina de la vida busco desesperadamente algo que me despierte de este sueño profundo de sentimientos perdidos y al intentar que lo que se quedo sin nombre no se reviente estrepitosamente en la dureza de la indiferencia, lo despedazo en varias partes guardándolo en cosas,  lugares y letras donde permanecerán inmortales al tiempo y la perdida de lo que algún día fue. Al intentar inyectar vida y color a la existencia regalada pero no formada busco razones para deshacerme de la simplicidad insípida que amenaza con enterrar lo que he construido, lo que he logrado a través de influencias de personajes que fueron diferentes ante la multitud guiada como muñecos de cuerda. Entonces, vivo en un intervalo de minutos con ambientes y escenarios mezclando mis ánimos pasivos, extraños, fatales o mordaces que surgen de la situación irreparable de mi mente, que anhela incesantemente dejar el ayer porque lo que sucedió entonces se pierde en la neblina del hoy donde me veo excavando, al querer deshacerme de las tristezas innecesarias he intentando hallar la tumba de esa esencia que deje morir en soledad.

Al intentar asimilar las razones del porque el tiempo me a moldeado otros rostros a base de esa vos que olvide como y cuando apareció en el escenario de mi vida. Descubro que quizá solo fue la inconsistencia de la realidad que me arrastran a perseguir una dimensión inexistente, quizá fue la perdida de saber lo que se siente que me llevaron a la sequía de un sitio reparador donde solamente encontré palabras vacías o quizá solo saboreando los propios defectos de mi ser mortal. Y en esta cruzada de intentos cuestiono al mundo, cuestiono al tiempo, te cuestiono a ti, me cuestiono a mi misma y cuestiono a Dios quien sin el previo aviso lanza al viento mis argumentos y en un susurro débil me dice que “la vida es solo una novela barata”, pero… cabe dentro de lo posible el reestructurar el argumento.   

Palik

jueves, 17 de enero de 2013




En la espera de las cosas que deseo sin saber porque, bajo el frío incesante de mi terquedad que congela los sentidos de la razón que me enseñan el absurdo de la situación sigo cautelosa he inamovible  a las obsesiones que invaden esta parte de mi insensata. Y sigo inmutada en la espera de una respuesta que materializo en mi instinto, pero continúan siendo solo la posibilidad en medio del tiempo infinito que se pierden entre tu mente, al cerrar tus ojos para embarcarte en un mundo nuevo. Aun sabiendo que estas en otro en donde yo no existo.

Y los espacios caen como arena de mar al querer pretender que sean más de lo que son, donde estos deseos se aferran sin motivo alguno. Y espero, a través de la insistencia de interpretar tus señales de vida para construir toda una historia con un argumento tan débil y quizá inexistente que flota entre la imaginación y la ridiculez. Rozando las formas de una dimensión que se enlazada entre si y finalmente me lleva a la vereda extraña y retorcida de verme a mi misma detenida en vida esperando eso que no llegara. Anclada a la esquina de la ilusión observo como cae las pequeñas bolas blancas que se parecen mas a mi coraje y mi sentido común chocando con ansiedad en la superficie de un delirio perdido.  Bajo la luz tenue del foco que ilumina la esperanza, me sujeto a los mínimos argumentos que me quedan y siento como el frío me acaricia provocando el escalofrío del miedo quien me acompaña en este artificio de mi falsa existencia, que poco a poco se acerca a ese último suspiro que se niega a surgir.

Entre la oscuridad y el espectro de mi alma entumecida, continuo esperando el final de mi calabozo que surgió a través de mi voluntad, alimentada por mi obsesión y derrotada por la soledad, siendo estos los únicos que acudieron a mi llamado en el rincón donde te espere.

Palik



martes, 8 de enero de 2013



 

En una dimensión donde nuestras conversaciones se hacen más cortas y las palabras menos expresivas peleo contra las ansias de dejar este barco en sus últimas miserias y las aguas parecen disfrutar como arrastran hacia lo profundo estas pretensiones de sobrevivir a la distancia y la indiferencia de nuestros días. Donde el recuerdo se convierte en un sueño lejano, de esos que no se repiten y anhelamos con frenesí que se vuelvan realidad.
 
Al ver las luces que parpadean suavemente en medio de la obscuridad del patio de mi casa, pienso en ti… esa tarde inesperada cuando te conocí y que sin darme cuenta la historia comenzó con una mirada fugaz y disimulada. Tu sonrisa regresa a mi mente y el contorno de tus ojos y tu mirada buscando esas palabras que no pude decir, sonrió por lo que no entendí entonces por eso que me negué a aceptar eso que tontamente quise borrar y sustituir con las frases crudas de mi voz demente, quien es incapaz de detener esta mezcla de sentimientos que me abrazan sin temor, describiendo en cada evocación la sensación de tenerte frente a mi y percibir tu aroma y la suavidad de tus labios. Y de repente me doy cuenta que esas sensaciones no regresaran, que lo que vivimos se unen a la caminata irreparable del pasado que se aleja con premura sin esperar siquiera a que nos despidamos de lo que en algún momento fuimos, en las personas en las que nos convertimos juntos y como individuos tras la mirada atenta de la desesperación por vivir cada minuto de nuestras afinidades interminables, el querer seguir descubriendo cada detalle que poseen estas personalidades en cuatro puertas que nos encierran en la inquietud de nuestros rostros verdaderos.    
 
La noche se hace mas densa y las luces continúan su ritmo, ya entre las somnolencia de la transición mis pensamientos regresan a mi cuerpo. Observo la infinidad del cielo, sin más palabras que un te extraño. Me levanto y camino lentamente hacia la puerta de mi nuevo entorno con la vaga esperanza de volverte a ver.

 
Palik