miércoles, 9 de julio de 2014



Me visualizo a través de la ventana, sólo restan 5 minutos a esta inesperada noche, tan inesperada como tu. Pasara un día más y siento que fueron milenios desde la última vez que te vi aquella mañana de lunes, sin embargo al mismo tiempo siento que fue ayer cuando vi tu grande y alegre sonrisa que se dirigía a mi, sólo a mi. Tus grandes ojos, tus labios de los que no podía apartar la mirada y tu brazo dibujado con colores que te representan totalmente y los cuales se quedaron impregnados en mi mente. Creo firmemente ahora que sí hay algo que me llevare a la tumba será tu recuerdo. Lo cual es realmente triste.


Que sí me arrepiento de haberte conocido, que si me arrepiento de haberte besado? Bueno, sólo puedo decir que esos momentos ahora me quitan el sueño. Se niegan a irse, a morir. Y ya que tengo que lidiar con ello, los vestiré con lo que sentí mientras podía sentir tu respiración , los sentimientos buenos, no esa falsedad  que salió de tu boca, los que trato de recordar para convencerme de que fue verdad, porque mis esperanzas se niega a ver la realidad. En este punto he aprendido que son duras de matar.

Se que me contradigo y es que es lo que provocas en mi, pero de algo estoy segura tal como esa mañana de lunes... Pues nunca volveré a verte y que nunca me sonreirás tal como lo hacías en esos días que solías aparecer provocando algo extraño en mi respiración. Me pregunto si volvere a sentirlo al ver a alguien. Alguien que no seas tu.

Palik

sábado, 11 de enero de 2014

Te conocí en la penumbra de la indiferencia, cuando todo parecía tan trivial, gris e insípido. En esos días me he replanteado la idea de que yo meramente existía, que no se ni cuándo ni dónde perdí el rumbo de estar viva, del sentido  que implica el tener y vivir una aventura que muchos quisieran. La gran oportunidad estaba perdiendo sabor y apañando mi existencia en la rutina del vivir y perdiéndome en la confusión de no visualizar el camino.

Siempre me sentí a gusto entre la oscuridad, pero esta se estaba tornando ya en un simple estado de ánimo, en donde me refugiaba para navegar en mi propio mundo, sin darme cuenta se convirtió en la necesidad de escapar del real que ya no me satisfacía. La ciudad del tesoro con todas sus luces y sus sorpresas dejo de importarme e impresionarme. Creí que ya lo había visto todo desde ese día entre los cielos, con su imponente centro que se veía pequeño a esa altura y mi mirada se perdía al horizonte, tratando de descubrir donde se terminaba el arcoíris. Si, dejo de importarme el propósito de aquel viaje, del provecho que podía obtener, comencé a transformarme en un tipo de frustración andante, haciendo un sin fin de  preguntas que no tenían sentido, preocupándome por el futuro que quizá nunca llegaría, dándome excusas del porque insisto el voltear hacia atrás mientras mis pensamientos se vuelven retrogradas al no querer comprender que el cambio está hecho. En lugar de aceptarlo decidí ignorarlo y luchar contra ello porque era mi manera de asimilar que en el fondo estaba muerta del miedo, miedo al cambio, miedo a la soledad, miedo al fracaso.

Sin embargo el cambio no me esperaría, me arrastraba cada vez más a sitios inesperados, pero yo en mi afán de no avanzar me parecía todo tan simple y sin gracia, aun en estos días regresa a mí la sensación de no pertenencia y creer que esto nunca será para mí. No sé si he reaccionado del todo, pero tu presencia me dio un buen golpe diciéndome, despierta. Ya no tienes 16 años y el  tiempo pasa. Vive el ahora, no te aferres, sonríe, aprende, conoce, esfuérzate, deja de preocuparte por lo que no tienes y por lo que no puedes controlar y sobre todo, trabaja.


Palik