viernes, 26 de abril de 2013


Con la hoja en blanco y golpeando el lápiz contra este espacio vacío, las horas pasan mientras intento construir un argumento, en el desorden de los detalles intento encontrar el enfoque. 

Quizá debería partir por el comienzo, ese momento y lugar donde nos conocimos  (al escribir esto no puedo evitar  decirlas como Sheldon en plena inspiración) pero sería simple y trivial además de haberlo mencionado en otras ocasiones. Quizá debería adoptar la opción de la continuidad de nuestras platicas, pero surgiría un libreto completo, y él no tiene animo ni tiempo de leer (si lee pero no lo que escribo) Descartemos esa idea.

Puede que funcione mencionar su forma de ser, lo que le gusta (leer las memorias de autores contemporáneos) lo que  le disgusta (la fiesta y Goku) lo que lo saca de quicio (la electrónica) sus hobbies (trabajar, estudiar, trabajar…) su rutina diaria (ver naruto, zombies, naruto… (Espera… creo que esa es la mía) )  Pero se convertiría en una lista de supermercado y  pensara que no tengo una pisca de creatividad, además de caer quizá en la  trampa desagradable de la información falsa (exceptuando lo anterior) y por su mente cruzara un WTH, no quiero ser causante de tales pensamientos. Así que pasemos a lo siguiente. Debería presumir que recuerdo aspectos de su vida, como que a sus escasos años su rareza congénita aflora por la madrugada descubriéndose así mismo haciéndose piojito… o que desciende de la alta jerarquía española  donde proviene su segundo apellido (el cual me gusta bastante) pero vive en México por su cultura y su jerga que trasciende fronteras. Y lo llaman Kury porque en una de esas mañanas que se pierden en el tiempo, sin hora ni fecha a todos se les olvido como lo bautizo el niño Jesús. 

Sin embargo llego a la conclusión de que nunca llegas a conocer realmente a una persona (pero voy por buen camino) y ya en este punto mis recursos se agotan. Dejando en la penumbra, la incertidumbre de la intención…  

Chihiro

jueves, 4 de abril de 2013


Un día como hoy envié mi último mensaje, en el transcurso de los días previos recordé y experimente lo extraño que son los recuerdos, esos que no vuelven que no olvidas y donde las sensaciones no son las mismas. Explore los lugares y espacios que impregnaron mi crecimiento que me definieron y construyeron un carácter, ese que me brindo una identidad.


Recorrí el camino de una despedida, encontrándome con personas que había olvidado y sentimientos que me abandonaron y que regresan a cerrar el círculo de lo que nunca confesamos. Me encontré con palabras que apaciguaron mis miedos e inseguridades, con actitudes que me sorprendieron y enseguida me llenaron de regocijo. Entonces quise que mi mente se convirtiera en una cámara fotográfica para recoger todos los lugares y detalles que veían mis ojos, me pregunte si en algún momento retornaría a  aquellas tierras que corrían presurosos a convertirse en mi pasado, en cada segundo que pasaba este se integraba por cosas que me negaba a dejar pero que se convertían en algo inevitable. Envolviendo mis recuerdos en pequeñas cosas continúo sin poder imaginar las palabras correctas, desesperadamente hice lo que me quedaba por hacer pero no hubo respuesta, es posible que sea lo mejor para todos. Enseguida todo continúa su rombo, en una tarde de jueves  simplemente me alisto para partir a mi última parada, quizá las lágrimas inundaron mi rostro, los recuerdos mi mente y simplemente no hay más nada que sentir.


La noche transcurre rápidamente, una sorpresa me da la última despedida. En medio de la madrugada la oscuridad es mi último panorama, las pequeñas luces parpadean lejanas mientras me adentro a la ciudad que se queda en el tintero de mis planes. En el último instante, que más podría decir, me dirijo hacia un lugar desconocido, hacia personas desconocidas y sin la menor idea del rumbo que tomare, las palabras sobran, la voz en mi interior promete no olvidar, promete volver, promete encontrar el porqué y que este valga la pena. 


Palik

jueves, 21 de marzo de 2013



Aprendí que las cosas surgen sin necesidad de forzar que existan, aprendí que las enseñanzas provienen de sitios y caras inesperadas, aprendí que esa enseñanza se presenta disfrazada de una tontería. Solo entonces nos equivocamos, teniendo la respuesta, esa pieza que nos hizo pensar a borbotones perdiendo la esperanza en más de una ocasión.

Fui excluida de un sentimiento que no pude entender por el hecho de no experimentarlo, y quizá ese hecho tenga la suficiente fuerza para abandonar la tentativa. Luego me dijo que hay muchas cosas en el mundo que desconocemos, que esta realidad nos abruma al querer comprenderlo, entonces tomamos el camino de la desesperación que nos conduce hacia la cúspide de nuestras propias resoluciones que se enredan entre sí, quedándose sin sentido alguno. Llego a la conclusión que las palabras resuenan en mi cabeza y los instintos se empeñan en encontrar el significado que se pierde en la opinión y la desinformación de cada experiencia. Me dijo, que todo tiene un propósito pero cada vez que intento hallarlo no logro visualizarlo, volteo partiendo de la línea donde todo termino pero creo firmemente que no la deje atrás, que no la olvide en el camino angosto por donde camine intentando alejarme de la resolución de las palabras y la crueldad de las acciones.

Entonces el significado surge, ese momento ha sido privado de nuestros sentidos y la precaución se transforma en la niña de nuestros ojos, crece en la medida de lo posible entre nuestra intransigencia y todo tiende a desaparecer, tal como lo provoque. Enseguida recuerdo las palabras que no entendí bajo el suave frío que rosaba nuestros rostros, bajo la luz tenue que despide la luna recostados bajo el infinito inmenso de las palabras y el cielo, las oraciones se repiten acompañados el sonido del agua chocando contra el cemento firme, pero aun ahora el significado escapa como ocultándose de mis ganas de comprender que es lo que sucede.

Regreso al estado disipado de la búsqueda. Me dijo que hay cuestiones sin respuestas, que las cosas simplemente suceden como un ajuste de cuentas entre el destino y la irreverencia del mundo. Le dije, si existía el porqué de mi actitud? y me dijo: es la obsesión.   

Palik

jueves, 7 de marzo de 2013




Un simple pensamiento se detiene en el tiempo, ese que comprende que te encuentras ahí, tan lejos y tan distante interactuando con otros menos con migo y mis anhelos pretenden hacerme creer que tu interés se desprende en pequeñas porciones y comienzo a creer que puedo obtener un poco de ello. Los minutos pasan y esa idea se despedaza poco a poco porque ese interés simplemente se alejó de mí.

Sentada en el borde de la cama, abrazada a una de tantas historias, me veo reflejada en los sucesos y me pregunto qué acciones tomaría si viviera esa vida que no me pertenece, perdiéndome entre todos esos lugares que he aprendido a conocer. Me tomo el tiempo y sostengo el lápiz, intentando involucrarte en espacios que no veras e imaginándote de la forma que nunca serás y entonces vuelvo y me pregunto si todo lo que he dicho y escrito significaron algo, si tuvo repercusión o solo un simple, triste y desesperanzador desanimo que me envuelve con tan solo ver mi nombre, comprendo entonces que como en todo lo demás en esto también falle. Le di demasiada importancia y ahora mi juego retorna a hostigarme como si no existiera un mañana, como si no tuviera una vida, como si no fuera lo suficientemente buena para que surja algo fuera de lo común.   

Y de la nada vuelves, sin que me lo espere. Será un círculo vicioso donde he decidido perderme, será una jugarreta del destino que se burla de mí al desear algo que no tendré, será mi mente extraña que se empeña tontamente en caer en cada trampa. Creo, es la fuerza natural de mis instintos que me obligan a actuar de esta manera, en donde solo veo un fantasma con un rostro que en el fondo espero no ver. Caigo en la cuenta que, de nuevo mis ideas se contradicen, de nuevo actúo como lunática enredándome en mi propia chiquillada.

Palik

jueves, 14 de febrero de 2013



No es el color sino la forma, que te llevan a conquistarte sin observar lo demás. No es la ocasión sino la espontaneidad, que te da la chispa que necesitas para mirarlo de reojo, extrañamente como si lo conocieras de hace mucho, pero la realidad es que no lo conoces. No es cómo o cuándo lo sueñas, sino el impacto que causa en ti al despertar y sentir que todo fue verdad, sigue pasando el tiempo y te das cuenta que no puedes descifrar en esa obscuridad esférica que se esconden detrás de un doble iris y sus intenciones parecen desaparecer, pero te arriesgas de que salgas perdiendo en todo eso, sigues adelante y quieres renunciar pero te das cuenta que no puedes y no es porque sea demasiado tarde, sino porque hay algo extraño sino es que sobrenatural que te lo impide. Te enojas porque memorizas cada palabra, pero cuando llega la hora de la verdad ese discurso simplemente se difumina, al caer la noche sientes algo que recorre tu cuerpo y lloras, pero al amanecer todo desaparece y es como si volvieras a comenzar, quizá temblaste al principio pero poco a poco te aventuras mas a lo desconocido y te gusta porque no sabes que va a pasar a continuación, que palabras saldrán de tu boca y si tu mente queda en blanco ya no importa, y de repente descubres una parte de ti oculta, ¿le temes?, quizá no, pero te asusta la idea de perder el control. Palmo a palmo exploras algo que creías conocer o que querías conocer, pero ha llegado la hora de la verdad y retrocedes, aún no sabes el porqué de tu retroceso, pero, es simplemente miedo, sin embargo no quieres reconocerlo, no es parte de tu naturaleza.    

No es el lugar, es el procedimiento, no son las palabras expresadas sino las que florecen en cada movimiento, cada decisión, en cada parpadeo y cuando frunces el seño, no de enojo, sino de todo lo que tu espíritu a decidido soltar en una prisión en donde no puedes escapar ni con palabras, ni con las decisiones tomadas, ni mucho menos rosando lo suave y continuamente embarcándote entre sus deseos reflejados en cada estreches de dos que intentan reconocerse, así que lo único que te queda es comprimirlo dentro de lo mas profundo de tu corazón, porque no sabes como sacarlo, como controlarlo y si realmente vale la pena expresarlo. Temes que sea desechado en el bote de basura sin oportunidad de reciclaje o que los detalles no sean percibidos como quisieras. Entonces todo tendría un sentido para ti, pero no puedes forzar que lean tus pensamientos, que digan lo que quieres escuchar y que hagan lo que se te antoje, es allí donde erradica tu muerte, porque nunca experimentaste la desobediencia de otro, cuando sabias que dominabas el arte de controlarlo todo a tu  antojo y que terminara cuando el sentimiento cruel del aburrimiento reflejara tus inescrupulosos sentidos de la indiferencia.     

No es la costumbre, es el reto de saber que no puedes leerlo ni predecirlo. No son las consecuencias que afectarán tu futuro sino la incertidumbre de lanzarte hacia el vacío arriesgándolo todo sin saber el resultado, porque quisieras saber el futuro pero al mismo tiempo no quieres someterte al destino. Peleas entonces sin descanso ante tus miedos, cuando a veces solo hay que dejarse llevar, lanzarse sin conocer, sin necesidad de combatir, solo entregarte a todos esos recelos y que sean parte de ti, entonces serán reflejados en tu futuro sin trucos, sin paranoias, te preguntaras si ¿valió la pena?, por lo menos lo habrás intentado, y cantaras al compás de los recuerdos que están decididos a convencerte que tomaste la mejor decisión. No es que no sintiera lo mismo que tú, es que te niegas a creerlo, porque es parte de ti.     

Palik

viernes, 1 de febrero de 2013




Dicen que si estornudas es por que alguien piensa en ti, dicen que si sientes tu oído arder es por que alguien habla de ti independientemente de cual sea, dicen que el tiempo lo cura todo y dicen que el amor es el mayor mal que todos desean o que el amor no tiene remedio, pero es el remedio para todo. Y todas estas palabras vienen a mi mente al intentar comprender lo que me paso contigo, de como derribaste mis defensas con tan solo tocar mi mano, con la forma de tus ojos, tu mirada inmutable y tu voz segura y aunque lo que salió de tu boca no fue la poesía mas hermosa fue la frase que se quedo grabada en mi mente. Como paso, que fue lo que hiciste para formar la diferencia, o quizá fue el hecho de que no esperaba que surgiera nada, que al besarte no sintiera nada, que al ver de lejos lo que te diferencia no lo notaría, sin embargo en esta ocasión los sentimientos no obedecieron a la razón y fui cayendo en ese vacío desconocido, temible pero anhelado de esto que se llama amor.  

Entonces comprendí que todo es un proceso y al querer huir ya era tarde porque cuando estoy junto a ti el mundo es mas sencillo, no tengo que fingir lo que pretendo ser, no debo esforzarme al costo que sea para impresionarte y las preocupaciones nos abandonan convirtiéndonos  en lo que realmente somos, sin trucos, sin mentiras, sin lenguajes rebuscados, sin palabras que no entiendo, sin intentar ser uno mejor que el otro. Y  entonces las teorías sobre mí se desvanecen, una por una.
 Palik