Con la hoja en blanco y golpeando el lápiz contra este
espacio vacío, las horas pasan mientras intento construir un argumento, en el
desorden de los detalles intento encontrar el enfoque.
Quizá debería
partir por el comienzo, ese momento y lugar donde nos conocimos (al escribir esto no puedo evitar decirlas
como Sheldon en plena inspiración) pero sería simple y trivial además de
haberlo mencionado en otras ocasiones. Quizá debería adoptar la opción de la
continuidad de nuestras platicas, pero surgiría un libreto completo, y él no
tiene animo ni tiempo de leer (si lee
pero no lo que escribo) Descartemos esa idea.
Puede que
funcione mencionar su forma de ser, lo que le gusta (leer las memorias de autores contemporáneos) lo que le disgusta (la fiesta y Goku) lo que lo saca de
quicio (la electrónica) sus hobbies (trabajar, estudiar, trabajar…) su rutina
diaria (ver naruto, zombies, naruto… (Espera…
creo que esa es la mía) ) Pero se
convertiría en una lista de supermercado y
pensara que no tengo una pisca de creatividad, además de caer quizá en
la trampa desagradable de la información
falsa (exceptuando lo anterior) y por
su mente cruzara un WTH, no quiero ser causante de tales pensamientos. Así que
pasemos a lo siguiente. Debería presumir que recuerdo aspectos de su vida, como
que a sus escasos años su rareza congénita aflora por la madrugada
descubriéndose así mismo haciéndose piojito… o que desciende de la alta jerarquía española donde proviene su segundo apellido (el cual
me gusta bastante) pero vive en México por su cultura y su jerga que trasciende
fronteras. Y lo llaman Kury porque en
una de esas mañanas que se pierden en el tiempo, sin hora ni fecha a todos se
les olvido como lo bautizo el niño Jesús.
Sin embargo
llego a la conclusión de que nunca llegas a conocer realmente a una persona (pero voy por buen camino) y ya en este
punto mis recursos se agotan. Dejando en la penumbra, la incertidumbre de la
intención…
Chihiro





