jueves, 14 de febrero de 2013



No es el color sino la forma, que te llevan a conquistarte sin observar lo demás. No es la ocasión sino la espontaneidad, que te da la chispa que necesitas para mirarlo de reojo, extrañamente como si lo conocieras de hace mucho, pero la realidad es que no lo conoces. No es cómo o cuándo lo sueñas, sino el impacto que causa en ti al despertar y sentir que todo fue verdad, sigue pasando el tiempo y te das cuenta que no puedes descifrar en esa obscuridad esférica que se esconden detrás de un doble iris y sus intenciones parecen desaparecer, pero te arriesgas de que salgas perdiendo en todo eso, sigues adelante y quieres renunciar pero te das cuenta que no puedes y no es porque sea demasiado tarde, sino porque hay algo extraño sino es que sobrenatural que te lo impide. Te enojas porque memorizas cada palabra, pero cuando llega la hora de la verdad ese discurso simplemente se difumina, al caer la noche sientes algo que recorre tu cuerpo y lloras, pero al amanecer todo desaparece y es como si volvieras a comenzar, quizá temblaste al principio pero poco a poco te aventuras mas a lo desconocido y te gusta porque no sabes que va a pasar a continuación, que palabras saldrán de tu boca y si tu mente queda en blanco ya no importa, y de repente descubres una parte de ti oculta, ¿le temes?, quizá no, pero te asusta la idea de perder el control. Palmo a palmo exploras algo que creías conocer o que querías conocer, pero ha llegado la hora de la verdad y retrocedes, aún no sabes el porqué de tu retroceso, pero, es simplemente miedo, sin embargo no quieres reconocerlo, no es parte de tu naturaleza.    

No es el lugar, es el procedimiento, no son las palabras expresadas sino las que florecen en cada movimiento, cada decisión, en cada parpadeo y cuando frunces el seño, no de enojo, sino de todo lo que tu espíritu a decidido soltar en una prisión en donde no puedes escapar ni con palabras, ni con las decisiones tomadas, ni mucho menos rosando lo suave y continuamente embarcándote entre sus deseos reflejados en cada estreches de dos que intentan reconocerse, así que lo único que te queda es comprimirlo dentro de lo mas profundo de tu corazón, porque no sabes como sacarlo, como controlarlo y si realmente vale la pena expresarlo. Temes que sea desechado en el bote de basura sin oportunidad de reciclaje o que los detalles no sean percibidos como quisieras. Entonces todo tendría un sentido para ti, pero no puedes forzar que lean tus pensamientos, que digan lo que quieres escuchar y que hagan lo que se te antoje, es allí donde erradica tu muerte, porque nunca experimentaste la desobediencia de otro, cuando sabias que dominabas el arte de controlarlo todo a tu  antojo y que terminara cuando el sentimiento cruel del aburrimiento reflejara tus inescrupulosos sentidos de la indiferencia.     

No es la costumbre, es el reto de saber que no puedes leerlo ni predecirlo. No son las consecuencias que afectarán tu futuro sino la incertidumbre de lanzarte hacia el vacío arriesgándolo todo sin saber el resultado, porque quisieras saber el futuro pero al mismo tiempo no quieres someterte al destino. Peleas entonces sin descanso ante tus miedos, cuando a veces solo hay que dejarse llevar, lanzarse sin conocer, sin necesidad de combatir, solo entregarte a todos esos recelos y que sean parte de ti, entonces serán reflejados en tu futuro sin trucos, sin paranoias, te preguntaras si ¿valió la pena?, por lo menos lo habrás intentado, y cantaras al compás de los recuerdos que están decididos a convencerte que tomaste la mejor decisión. No es que no sintiera lo mismo que tú, es que te niegas a creerlo, porque es parte de ti.     

Palik

viernes, 1 de febrero de 2013




Dicen que si estornudas es por que alguien piensa en ti, dicen que si sientes tu oído arder es por que alguien habla de ti independientemente de cual sea, dicen que el tiempo lo cura todo y dicen que el amor es el mayor mal que todos desean o que el amor no tiene remedio, pero es el remedio para todo. Y todas estas palabras vienen a mi mente al intentar comprender lo que me paso contigo, de como derribaste mis defensas con tan solo tocar mi mano, con la forma de tus ojos, tu mirada inmutable y tu voz segura y aunque lo que salió de tu boca no fue la poesía mas hermosa fue la frase que se quedo grabada en mi mente. Como paso, que fue lo que hiciste para formar la diferencia, o quizá fue el hecho de que no esperaba que surgiera nada, que al besarte no sintiera nada, que al ver de lejos lo que te diferencia no lo notaría, sin embargo en esta ocasión los sentimientos no obedecieron a la razón y fui cayendo en ese vacío desconocido, temible pero anhelado de esto que se llama amor.  

Entonces comprendí que todo es un proceso y al querer huir ya era tarde porque cuando estoy junto a ti el mundo es mas sencillo, no tengo que fingir lo que pretendo ser, no debo esforzarme al costo que sea para impresionarte y las preocupaciones nos abandonan convirtiéndonos  en lo que realmente somos, sin trucos, sin mentiras, sin lenguajes rebuscados, sin palabras que no entiendo, sin intentar ser uno mejor que el otro. Y  entonces las teorías sobre mí se desvanecen, una por una.
 Palik